top of page

CUANDO LA GEOPOLÍTICA DUELE: VENEZUELA CONTADA DESDE LA MEMORIA Y EL EXILIO

  • Foto del escritor: MPG
    MPG
  • hace 2 horas
  • 5 Min. de lectura

Crónica política basada en el live de Instagram entre Miguel Jaramillo Luján y Lina Carrizosa, moderado por Elina Guerrero. 6 de enero de 2026.


Mientras Venezuela atravesaba uno de los momentos más delicados de su historia reciente, un live de Instagram se transformó, casi sin proponérselo, en un espacio de reflexión política, memoria y emoción compartida. Allí confluyeron las voces de Miguel Jaramillo Luján, analista y comunicador político, y Lina Carrizosa, analista en asuntos internacionales, bajo la moderación de la politóloga Elina Guerrero. Lo que ocurrió durante esa hora no fue un intercambio de consignas ni un debate de trincheras: fue, sobre todo, un ejercicio de escucha, de memoria viva y de humanidad.


Durante sesenta minutos, la geopolítica, el petróleo y el poder compartieron escena con algo menos visible, pero mucho más determinante: el miedo, la esperanza y las heridas abiertas de quienes han vivido, en carne propia o desde la distancia, el drama venezolano. Más que explicar la crisis, la conversación logró algo más difícil: hacerla sentir.


Jaramillo abrió el diálogo con un recuento histórico que permitió comprender cómo Venezuela llegó hasta este punto. Habló del deterioro progresivo de las instituciones, del vaciamiento sistemático de la democracia y de la consolidación de un régimen que, con el paso de los años, tejió alianzas estratégicas con potencias de distintas latitudes. En ese mapa regional y global, Colombia apareció como un actor inevitable: vecino inmediato, receptor del impacto migratorio y pieza clave en las dinámicas de seguridad y política del continente.


Ese marco histórico permitió poner en contexto los hechos recientes. El sábado 3 de enero, Estados Unidos ejecutó una operación que incluyó capturas, bombardeos y daños a infraestructura militar y aeroportuaria en territorio venezolano. El golpe fue inmediato y sacudió el tablero interno. Entre el 3 y el 4 de enero, el régimen respondió con un decreto de “conmoción exterior”, reforzando la narrativa de una soberanía amenazada y cerrando filas alrededor de las Fuerzas Armadas. Para el lunes 5 de enero, Delcy Rodríguez se juramentó y quedó instalada como autoridad ejecutiva, en un escenario marcado por la militarización y una oposición visiblemente arrinconada.


Carrizosa señaló que, entre el 5 y el 6 de enero, la represión se hizo más evidente. Periodistas detenidos, teléfonos revisados, equipos confiscados y restricciones severas a la cobertura mediática confirmaron que la crisis ya no era solo política o militar, sino también comunicacional. El control de la información se consolidó como una de las armas centrales del régimen. Ese mismo 6 de enero, el eje económico volvió al centro del debate: las exportaciones petroleras, el impacto de las sanciones, los embargos y el rol de Chevron, mientras otros flujos comerciales quedaban frenados por controles y operaciones en el Caribe.


La figura de Nicolás Maduro atravesó buena parte del análisis. Jaramillo recordó que su gobierno ha sido caracterizado como un régimen dictatorial no solo por la concentración del poder y la anulación de las instituciones democráticas, sino también por su vinculación con economías ilegales, en particular el narcotráfico. Pero advirtió que reducirlo únicamente a esa dimensión sería insuficiente: el régimen, dijo, es una estructura sostenida por la represión sistemática, la corrupción y la cooptación total del Estado.


La dimensión geopolítica se volvió ineludible al revisar los recursos estratégicos del país. Venezuela posee el mayor yacimiento de petróleo del mundo: cerca de 20 mil millones de barriles en la cuenca de Maracaibo, 280 mil millones en la de Barinas y alrededor de mil millones en la cuenca oriental. Esa riqueza explica el interés permanente de Estados Unidos y la presencia estructural, desde hace más de 25 años, de China, Rusia, Turquía e Irán. Una presencia que, como se señaló en el live, no solo ha implicado cooperación política y militar, sino también una profunda vulneración de la soberanía, especialmente en la explotación de recursos naturales y de las llamadas tierras raras, que abarcan más de 111.000 kilómetros cuadrados.


Estos recursos se concentran en regiones como el estado Bolívar, la Amazonía venezolana y el Esequibo. Carrizosa recordó que durante el gobierno de Hugo Chávez se produjo una cesión política de facto de este territorio a Guyana y que, años después, Maduro intentó reposicionar el tema mediante una estrategia más comunicacional que diplomática, orientada a recuperar apoyo interno antes que a resolver el conflicto de fondo.


En ese tablero de actores, Delcy Rodríguez apareció como una figura clave: instalada en el poder, respaldada por el estamento militar y amparada por un régimen de excepción. Las violaciones a los derechos humanos y a la libertad de prensa no tardaron en generar reacciones internacionales. Condenas en escenarios como la ONU y la OEA profundizaron la fractura regional, mientras el petróleo volvía a consolidarse como la llave del poder. PDVSA ajusta su producción, se habla de reanudar exportaciones a Estados Unidos y el crudo reaparece, una vez más, como eje de negociación y supervivencia del régimen.


El impacto en Colombia también estuvo sobre la mesa. La crisis venezolana influye directamente en el escenario presidencial y en las narrativas de soberanía, seguridad y política exterior. Jaramillo mencionó el reconocimiento al trino de Juan Carlos Pinzón, aunque advirtió que su impacto real aún es difícil de medir en medio de un periodo vacacional que dispersa la atención pública. A esto se suman las declaraciones de Donald Trump, capaces de generar miedo e incertidumbre en el electorado. Colombia, mientras tanto, ya despliega fuerza pública en la frontera y se prepara para un posible aumento del flujo migratorio.


Pero fue en el plano humano donde la conversación alcanzó su mayor profundidad. Lina Carrizosa compartió uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su madre lejos de Venezuela y la imposibilidad de su hermana de despedirse de ella, porque ya no se encontraba en el país. Contó que, desde que llegó a Colombia, no ha podido regresar a su tierra por la gravedad de la situación. Su testimonio condensó una experiencia que se repite en miles de familias venezolanas: el duelo atravesado por el exilio.


Elina Guerrero, por su parte, relató las horas de angustia que vivió cuando sus padres regresaron a Caracas después de pasar Navidad con ella. Fueron momentos de caos: sin servicio eléctrico, sin internet, con comunicaciones interrumpidas, mientras comenzaban los bombardeos. Hizo puentes improvisados para lograr una llamada, para confirmar que seguían con vida. La oscuridad, el ruido de las explosiones y la sensación de que todo podía volver a ocurrir en cualquier momento dejaron una huella psicológica profunda. No fue un caso aislado: fue el reflejo de lo que vivieron muchas familias dentro y fuera del país.


En medio de ese dolor, también apareció la esperanza. Carrizosa contó que ha intentado reconectar con Venezuela a través de la música. Recordó la canción Mis ilusiones, de un grupo del Zulia, que habla del amor persistente por la tierra que se deja atrás. Guerrero recomendó Tonada para ella, de Rawayana, como un puente emocional entre los que se fueron y los que aún resisten. La música, dijeron, se convierte en refugio, memoria y promesa.


Los venezolanos, tanto dentro como fuera del país, viven hoy entre la incertidumbre y la esperanza. Miedo a que la represión se profundice, a que la violencia se repita, a que la historia vuelva a cerrarse sobre sí misma. Pero también esperanza de que esta vez el desenlace sea distinto, de que una transición política sea posible y de que, algún día, regresar a casa deje de ser un anhelo lejano.


Fue, en definitiva, una conversación necesaria. Venezuela atraviesa un momento histórico complejo y comprenderlo exige más que cifras y análisis. Implica reconocer el dolor profundo que hoy marca la vida de millones de personas y aceptar que, sin esa dimensión humana, cualquier lectura de la crisis queda inevitablemente incompleta.




 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
10 Años de legado de Marketing Político y Gobierno

Desde 2015, Marketing Político y Gobierno (MPG) ha sido más que una empresa; ha sido la materialización de un propósito. Con cada video, cada artículo y cada asesoría, hemos buscado acercar los comple

 
 
 
bottom of page
Escríbenos a WhatsApp